domingo, 14 de octubre de 2018


EPISTEMOLOGÍA

La    palabra  “epistemología”  deriva  del  griego, “conocimiento” y “teoría”. Se la considera  una  disciplina  que  se  ocupa  de  estudiar  los métodos que se emplean para alcanzar el conocimiento científico y las formas de validar dicho conocimiento. Por ser una ciencia que se ocupa del estudio de la forma de hacer ciencia, se la debe considerar una “metaciencia”.
Algunos autores suelen identificar a la  Epistemología con la Filosofía de la Ciencia, lo cual no  es estrictamente correcto. La Epistemología es una rama de la  Filosofía  de  la  Ciencia.  Algunas  suposiciones  que son discutidas en el marco de la Filosofía de la Ciencia  no son  cuestionadas  por la  Epistemología  ya  que  no influyen en el objeto de su estudio.
También se debe diferenciar a la Epistemología de una  disciplina,  más  restringida,  la  Metodología de  la Investigación  Científica.  El  metodólogo  no  pone  en tela de juicio el conocimiento ya aceptado como válido por la comunidad científica, sino que se concentra en la búsqueda de estrategias para ampliar el conocimiento. En  cambio,  el  epistemólogo  podría cuestionar el valor de esos datos y muestras así como a la misma Estadística.
Por lo tanto, se tiene que la  Epistemología  es  una  “ciencia”  que se  ocupa  de  los  métodos  de  hacer  “ciencia”  y  de  la forma de validar el “conocimiento científico”.

¿DE DÓNDE PROVIENEN LAS IDEAS PARA UN PROYECTO DE INVESTIGACIÓN?

Toda investigación procede de una IDEA. Tener una idea, es la consecuencia de ser sensible y de estar alerta y atento a todo  lo  que  nos  rodea,  cuando  algo  nos  parece  interesante,  cuando observamos  discrepancias,  cuando  observamos  regularidades,  cuando  nos surgen dudas, cuando queremos resolver algún problema y sobretodo cuando atendemos a nuestra “intuición” esa voz interna que nos habla y que nos lleva a buscar alguna respuesta.
En este sentido, las  ideas   que  pueden  llegar  a  ser   investigadas,  pueden  surgir  de  diversas fuentes, una de ellas es la observación de la realidad que  vivimos;  o  leyendo  algún   artículo  en  una  revista,   un  periódico,  o  algún documento histórico, viendo la televisión, leyendo un libro, frente a la pantalla del cine, en nuestro trato con otras personas, para resolver un problema en una organización, o un problema de salud en una población, etc. Las ideas por tanto, suelen surgir debido a experiencias individuales, práctica de una profesión, teorías, experimentos, conversaciones con amigos o personas, observación de hechos, y de  la vida cotidiana. Las ideas iniciales son vagas y requieren análisis cuidadoso para que sean transformadas en planteamientos más precisos.
Buscar  información  sobre  lo  que  nos  atrae,  implica  “conocer  estudios, investigaciones   y  trabajos  anteriores…”  Hernández,  Fernández  y  Baptista (2004).
Hernández,  et.  al  (2003)  citando  a  Danhke  (1986)  dan  las  siguientes sugerencias:
a) Las buenas ideas intrigan, alientan y excitan al investigador de manera personal. Cuando algo nos atrae, el tiempo “vuela” y nuestros sentidos se “abren” para captar lo que nos interesa, esto es lo que estimula a los investigadores. Ellos no se quedan con las dudas, las persiguen hasta resolverlas…. sí es posible.
b) Las  buenas  ideas  de  investigación  “No  son  necesariamente  nuevas, pero    novedosas”.  Podemos  retomar  algunas  investigaciones  y continuar  con  “los  pendientes    que  generaron,  o  ampliar  sus aplicaciones, etc.
c) Las buenas ideas de investigación pueden servir para elaborar teorías y la  solución  de  problemas.  Es  decir,   que  una  buena  idea  puede  dar pauta  para  iniciar  más  investigaciones  e  ir  consolidando   o construyendo una teoría, o generar nuevos métodos de recolección de datos etc.

¿QUÉ ES UN PROBLEMA DE INVESTIGACIÓN?

Para el común de la gente, un problema es sinónimo de dificultad, de tarea, de ejercicio o de pregunta práctica y teórica que exige respuesta o solución. Algunos usan la palabra “problema”, para referirse a una cuestión compleja que exige solución o cualquier asunto que requiere nuestra dedicación. En todo caso, existe un denominador común en todas estas variantes cotidianas del problema: se refieren a un hecho no resuelto que debe encontrar una respuesta teórica o práctica, científica, social o individual, lo cual posibilitará resolver parcial o totalmente el problema.
Existen muchas formas de abordar el estudio o el análisis un problema. Los dos criterios más comunes son el problema como una cuestión filosófica y como un hecho científico.
El problema como cuestión filosófica. Filosóficamente, un problema tiene sus antecedentes históricos en las "aporías aristotélicas", que en griego significa "situación sin salida". Este es un concepto que en la antigua filosofía griega servía para designar "el problema de difícil solución". La "aporía" surge porque en el objeto mismo o en el concepto que de él se tenga, figura una contradicción.
El problema como un hecho científico. No hay duda de que el problema es una forma objetiva de expresar la necesidad de desarrollar el conocimiento científico. Las contradicciones que surgen entre el conocimiento y la falta de conocimiento, entre lo conocido y lo desconocido, son al final uno de los aspectos vitales en el desarrollo de la ciencia y del método científico. El curso del conocimiento científico consiste en una sucesión ininterrumpida de problemas que aparecen a partir de los resultados obtenidos en las investigaciones anteriores y se resuelven mediante el razonamiento y la experimentación. A su vez, cada solución lograda, genera todo tipo de problemas, que al ser resueltos o esclarecidos, conduce las nuevas interrogantes en una cadena interminable de preguntas y problemas.
Es imposible concebir la investigación sin la presencia de un problema, ya que para la mayoría de especialistas, la investigación científica no es otra cosa que un procedimiento para conocer, identificar, describir o resolver problemas. La investigación científica no sólo parte, sino que consiste básicamente, en plantearse problemas y en buscar el camino y las fórmulas para resolverlos.
Se tienen entonces que un problema puede ser:
a. Una necesidad que debe ser satisfecha. Aquí se refiere a algo que hace falta para alcanzar un fin determinado.
b. Una causa que hay que determinar, descubrir, precisar o explicar. Se busca determinar el origen o causa de algo, de una cosa o suceso que produce otra cosa.
c. Una relación entre fenómenos, cosas o situaciones. Buscar los puntos de unión o de conexión entre dos o más cosas, fenómenos o situaciones.
d. Una dificultad que debe ser superada, identificada o explicada para que posteriormente sea eliminada o neutralizada. Aquí se refiere a un obstáculo de cualquier tipo que impide conseguir, realizar o entender bien una cosa.
e. Determinación de la existencia, vigencia y viabilidad de una cosa. Se deben señalar o establecer los aspectos que determinan la vida o existencia de una cosa, cuya presencia está en vigor o en su defecto, definir la posibilidad de realización de un fenómeno o de una cosa.
f.  Identificación de un fenómeno o de una cosa que se considera importante o vigente en un momento dado.  Se trata aquí de reconocer o comprobar algo que se conocía en otra circunstancia, sea teórica o práctica, directa o indirecta, o aquella de que se tienen ciertos datos.
g. Comprensión de una cosa, de sus relaciones, de sus efectos o de sus valores. Se busca percibir el significado, el sentido o el valor de las cosas, fenómenos, etc.
En general, un problema puede ser múltiples cosas, fenómenos o situaciones, lo cual hace interminable la lista de aspectos diferentes que puede significar o expresar. Pero si bien estos son algunas de las dimensiones semánticas del problema, una pregunta surge. Es fundamental identificar claramente la pregunta que se quiere responder, el problema concreto a cuya solución o entendimiento se contribuirá con la ejecución del proyecto de investigación.


OBJETIVOS DE INVESTIGACIÓN

Toda investigación nace con un propósito o finalidad, algunas tratan de contribuir  en la solución de un problema en particular, otras esperan alcanzar algún grado de conocimiento en determinada área. Este propósito o finalidad será el objetivo, que  constituirá el punto de partida y orientará así el curso de todo el proceso investigativo. Si éste es bien formulado, logra transmitir claramente la intencionalidad del investigador, permitiendo también determinar si tal investigación rindió o no los frutos esperados.
En primer lugar, es necesario establecer qué pretende la investigación, es decir, cuáles son sus objetivos. Hay investigaciones que buscan, ante todo, contribuir a resolver un problema en especial –en tal caso debe mencionarse cuál es y de qué manera se piensa que el estudio ayudará a resolverlo-, y otras que tienen como objetivo principal probar una teoría o aportar evidencia empírica a favor de ella.
Los objetivos de investigación son metas que se traza el investigador en relación con los aspectos que desea indagar y conocer. Estos expresan un resultado o "producto de la labor investigativa." (Ramírez 1996, p. 61).
En cuanto a su redacción, los objetivos... "traducirán en forma afirmativa, lo que expresaban las preguntas iníciales." (Sabino, 1994, p. 108). Para ello se hará u de verbos en infinitivo, por ejemplo: conocer, caracterizar, determinar, establecer, detectar, diagnosticar, etc.
Los objetivos deben expresarse con claridad para evitar posibles desviaciones en el proceso de investigación cuantitativa y ser susceptibles de alcanzarse; son las guías del estudio y hay que tenerlos presente durante todo su desarrollo. Evidentemente, los objetivos que se especifiquen requieren ser congruentes entre sí. (Hernández, 2006).
De forma general, una investigación:
  Debe tener un único objetivo general
  Puede tener un mínimo de tres objetivos específicos. Enumerados en orden de importancia (orden lógico, orden temporal,… )
  Deben ser consistentes con el problema
  Los objetivos son inherentes a la definición y delimitación del problema; es decir, se desprenden al precisar el estudio. Los objetivos de investigación se construyen  entonces tomando como base la operatividad y el alcance de la investigación.
  Se expresa una acción a llevar a cabo. Por lo tanto debe estar iniciado por verbos fuertes, que indican acciones, a continuación se indica el fenómeno en el que –o con quien—se llevará a cabo dicha acción. Seguidamente se indica el objeto de investigación, es decir, el fenómeno o las partes en relación que serán investigados, indicando finalmente para qué se realiza esta acción investigativa.
Finalmente, podemos establecer algunos requisitos que deben tenerse en cuenta para plantear los objetivos:
ü  Enfocarse a la solución del problema.
ü  Ser realistas.
ü  Ser medibles.
ü  Ser congruentes.
ü  Ser importantes.
ü  Redactarse evitando palabras subjetivas.
ü  Precisar los factores existentes que lleva a investigar.
ü  Enfatizar la importancia de mejorar la organización.

2 comentarios:

  1. Asi es Sra. Lucyris las buenas ideas son intrigantes, llaman la atención del investigador, haciendo que este no se desvíe de a idea origina planteada. Aunque la idea no sea nueva, esta tiene que ser novedosas, con un contenido actualizado y planteamientos realizados en diferentes contextos. Las ideas nos pueden ayudar a generar nuevas interrogantes y abordar el problema desde otro ángulo.

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  2. Importante contenido y muy completo, las ideas pueden surgir prácticamente de cualquier cosa, siempre y cuando se encienda la chispa de la curiosidad, en cuanto a los objetivos, es preciso conocer la premisa que nos indica sobre la importancia de considerar que los objetivos son metas a alcanzar en la investigación y no con la investigación.

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